Blas, ¿qué tal vas?
Blas respondió un poco creíble Mejor encogiéndose de hombros. Era la enésima vez en el día que le preguntaban eso. E instantáneamente el pensamiento Voy peor que ayer, pero mejor que mañana volvió a su mente. Últimamente estaba ido, ensimismado en sus problemas sin prestar atención al mundo exterior. Sentía asco por todo lo que antes le gustaba, por la gente a la que antes quería, por la vida en general. Nadie se lo podía explicar ¿Blas, ese chico que siempre iba sonriente, el que en Septiembre estaba radiante? ¿¡Ese que sacaba buenas notas, tocaba el piano, tenía sentido del humor, se interesaba por la política y hasta ganaba premios!?
¡Es gilipollas, no se da cuenta de lo que tiene! Pensaban unos.
Ya se le pasará... Reflexionaban otros.
¿Tú crees, he leído que la depresión puede ser una enfermedad crónica y que una vez que se entra es muy complicado salir? Respondían otros.
Mientras tanto, Blas estaba en su mundo.
NO SOY TAN BUENO COMO ANTES,
NO SOY EL MEJOR,
LOS DEMÁS SON MÁS FELICES QUE YO PORQUE SE CONFORMAN CON MENOS,
SI FUERA MENOS NEGATIVO TODO ME SALDRÍA MEJOR Y CON MENOS ESFUERZO,
SOY MUY EXIGENTE CONMIGO MISMO. ESTOY FATAL, NO ME EMOCIONA MI VIDA.
Y TEMO VOLVERME LOCO.
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